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sábado, 8 de enero de 2011

La piedra que quiso volar


       Esta fotografía la tomó una amiga mía cuando subió a lo alto de la Catedral de Notre Dame de París. Esta instantánea, que enmarca una pequeña parte de esta gran ciudad, siempre me ha parecido encantadora.; no solo por la fracción de belleza que nos permite disfrutar a través de esta diminuta "ventana" que nos hace que, como el que mira por el cerrojo de una puerta, queramos descubrir todo aquello que no alcanzamos ver; sino porque, al contemplar estas gárgolas, no puedo evitar ver el ansia que tienen por salir de su letargo y poder disfrutar de la ciudad que han estado observando durante siglos. Debe ser frustrante contemplar esta ciudad tan bella y no poder pasear por sus calles y gozar de su ambiente. Quizá ese deseo de volar que percibo en ellas solo sea  un reflejo de mis propias ansias de aprender, de viajar, de descubrir... y espero algún día, así mismo, poder subir por mi propio pie a la catedral de Notre Dame y lograr por fin "abrir la puerta"... y contemplar toda la mágica panorámica.

Artemaníaco.

1 comentario:

  1. Aunque la fotografía no es tuya, has hecho un muy buen comentario de ella. Me gusta mucho. París es una ciudad extraordinaria.

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